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COSECHA 2026: RADIOGRAFÍA DE UN AÑO DE CAFÉ MEXICANO

Foto del escritor: ECM - UK
ECM - UK
hace 2 días
3 min de lectura

Los cafés de la nueva cosecha están empezando a llegar al Reino Unido y a Europa. Este ciclo es el resultado de un año de arduo trabajo, planificación cuidadosa y colaboración en todas las etapas de nuestra cadena de suministro.


A lo largo de la temporada, los productores con los que colaboramos enfrentaron diversos desafíos relacionados con las condiciones climáticas, la disponibilidad de mano de obra, los procesos de beneficio, secado y la logística.


Si bien cada región experimentó condiciones particulares, la cosecha condujo a una conclusión común en todas las zonas cafetaleras: producir café de especialidad exige una capacidad cada vez mayor para adaptarse a los cambios ambientales, sociales y operativos que afectan al ciclo de producción.



Un año marcado por el clima


El clima volvió a ser uno de los principales factores que condicionaron la cosecha. Este año, los periodos de calor, sequía, lluvias irregulares y alta humedad afectaron los pronósticos de producción y alteraron los ciclos del cultivo.


En Oaxaca, algunas floraciones se adelantaron y coincidieron con el corte. El movimiento de los recolectores provocó la caída de flores que no lograron convertirse en cerezas y, además, generó una maduración poco uniforme en las plantas.




También encontramos una presencia importante de quakers en distintas regiones. Este defecto suele pasar desapercibido durante la cosecha y el beneficio y hacerse evidente únicamente durante el tostado, cuando algunos granos adquieren una coloración diferente.


A esto se sumaron roya, broca y antracnosis, enfermedades y plagas que en algunos casos obligaron a adelantar la cosecha para rescatar parte de los frutos. Un aspecto que llama especialmente la atención es su aparición en zonas de mayor altitud donde antes no eran frecuentes.


Frente a este escenario, una de las ventajas de nuestra red es que buena parte de los cafés se cultivan bajo sombra, en sistemas rústicos y policultivos. Estos modelos contribuyen a conservar la biodiversidad, mantener una mayor cobertura vegetal y diversificar la producción con otros alimentos, paralelamente  ofrecen condiciones que pueden favorecer la adaptación de los cafetales frente a un clima cada vez más variable.



Llevamos laboratorios hasta los orígenes


Este año instalamos dos laboratorios móviles en Oaxaca y Chiapas, como extensiones del laboratorio central de Coatepec, Veracruz. Allí realizamos análisis físicos y sensoriales de las muestras, acercando la evaluación a territorios donde las distancias suelen representar una barrera para las personas productoras.


Entre enero y julio de esta cosecha catamos cerca de 2,648 muestras provenientes de cinco estados, con un promedio de 376 evaluaciones al mes, aproximadamente 12 al día, aunque el ritmo varió según el momento de la cosecha.



También habilitamos bodegas satélite en Chiapas, Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Veracruz para garantizar condiciones adecuadas de acopio. En las comunidades más remotas, trabajamos junto a las familias productoras, quienes pusieron sus propias fincas a disposición como puntos de apoyo.



¿Quiénes están detrás de esta cosecha?


Los nuevos cafés que llegarán a sus cafeterías o a sus hogares provienen de pueblos y comunidades rurales de México donde persisten necesidades básicas insatisfechas y donde el acceso es complejo por el estado de las vías o las condiciones de seguridad. Trabajar en estos territorios supone retos logísticos y operativos constantes, pero la planeación y el conocimiento del territorio nos permiten anticiparnos y responder a ellos.


Estos desafíos no nos impidieron seguir trabajando directamente en las comunidades. En esta cosecha vinculamos a 1,309 personas productoras, de las cuales 591 son mujeres; el 45 % de nuestra red, muchas de ellas pertenecientes a comunidades indígenas de cinco estados. A lo largo del año recibieron capacitación y acompañamiento, y sus cafés fueron vinculados a mercados de especialidad bajo un modelo de comercio justo y directo, con precios por encima del precio de plaza.




También seguimos apostando por cafés producidos bajo prácticas orgánicas, regenerativas y principios de biodinámica, como parte de nuestro compromiso con los territorios, los ecosistemas y las personas que consumen nuestros cafés.


Muchos de estos lotes son producidos por comunidades indígenas que han mantenido una relación estrecha con sus territorios y han contribuido durante generaciones a la conservación de sus paisajes y ecosistemas productivos.



Lo que encontraremos en taza


Esta cosecha trae nuevos perfiles, regiones desconocidas y nuevos procesos, incluidos lotes naturales y fermentaciones desarrolladas por comunidades que están experimentando y ampliando sus posibilidades de innovación. Es el resultado del trabajo conjunto de nuestro equipo y del Instituto Bios Terra, nuestro brazo hermano.


Esperamos que disfruten estas nuevas ediciones de café y que, detrás de cada taza, también puedan reconocer a las personas, los territorios y las culturas que hacen posible que el café mexicano siga llegando a nuevos mercados.



 
 
 

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