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Las mujeres que rompen barreras en las montañas mexicanas

En el pasado, era inconcebible e improbable que una mujer tomara el control de una finca cafetalera o desempeñara funciones distintas a la preparación de alimentos, la cosecha de granos o la limpieza.


Afortunadamente, hoy se presentan escenarios diferentes, en los cuales las mujeres están pasando por una etapa de revelación y empoderamiento, en el que luchan por romper las barreras que las marginan del negocio cafetalero en la industria de la especialidad. 


Nuestros ejemplos más cercanos son Las Mazatecas (Oaxaca) y Las Guerreras (Guerrero), dos proyectos con enfoque de género e impacto en los orígenes.


No dejes de leer y descubre más sobre estas increíbles mujeres.



Las Mazatecas, soberanas de la Sierra


En los paisajes de la región Sierra de Flores Magón (antes conocida como La Cañada) habita un grupo de mujeres y pequeñas productoras de café a quienes bautizamos como Las Mazatecas; en homenaje al pueblo indígena Mazateco, que habita al norte del estado de Oaxaca. 


En este proyecto se concentran cerca de 60 mujeres indígenas que se comunican en la lengua mazateca, y de diferentes generaciones, con edades desde los 28 hasta los 65 años. Por lo general, Las Mazatecas comparten el trabajo con sus esposos. Mientras ellas se dedican a actividades del beneficio húmedo, como las fermentaciones, el lavado y el secado; los hombres desempeñan funciones en el campo, como el corte y las prácticas agronómicas.



La capacidad de producción de cada Mazateca varía. Tenemos campesinas que nos proveen desde los 6 kilos, pasando por los 40, hasta los 433, de las variedades Typica, Mundo Novo, Bourbon y Caturra. 


Además del café, algunas de estas mujeres diversifican sus ingresos con la producción de otros alimentos, como chayote, plátano, frijol, aguacate, durazno, manzana, calabaza, etc. Esto se logra a través de sistemas de producción como los policultivos tradicionales, en los cuales el café comparte espacio con otros cultivos. Incluso, hay mazatecas que elaboran pan como fuente adicional de ingresos.



A pesar de que Las Mazatecas custodian y cultivan los terrenos; que en promedio alcanzan un cuarto de hectárea, no significa que ellas sean las propietarias de las pequeñas parcelas. Usualmente, los hombres son los titulares de las tierras. Esto les impide el acceso a créditos financieros y a decidir cómo emplear los recursos para atender sus necesidades y las de su familia. Sin embargo, algunos productores permiten que sus esposas e hijas usen sus nombres para darle identidad a los cafés. 


Asimismo, muchos de los hijos (as) de Las Mazatecas han migrado a las ciudades en busca de mejores oportunidades. Frente a esta situación, Ensambles Cafés Mexicanos ha tejido y respaldado un grupo sólido de mujeres que ha crecido con el tiempo, y con el cual se busca que a través de la producción y comercialización de café, las mujeres de la región logren una independencia financiera, puedan empoderarse y visibilizarse en la industria.



Las Guerreras de la Montaña Alta


Si buscas a Guerrero en Google, probablemente te encontrarás con noticias negativas, en las que las mujeres siguen siendo  víctimas del machismo, los  feminicidios, la misoginia, el maltrato y la discriminación de género. 


Nosotros buscábamos cambiar la historia, fue así como desde hace dos años, empezamos a promover una mayor participación de las mujeres guerrerenses en la comercialización y vinculación a los mercados de especialidad. Esto motivó el nacimiento de Las Guerreras, un colectivo de indígenas me’phaa de diferentes generaciones. Lo que comenzó con 13 valientes mujeres en el 2021, creció un 54% en un año, con la incorporación de otras 7 productoras.



Las Guerreras son más que un grupo de mujeres. Son un símbolo de resistencia ante un sistema patriarcal y opresivo que, lamentablemente, aún persiste en muchas comunidades y que, por lo general, suele ser ejercido por sus esposos y miembros masculinos de las familias. Ellas han desafiado las expectativas y los roles tradicionales de género, tomando el liderazgo en la comercialización de cafés naturales y excepcionales.



Su dedicación y pasión por el café se han traducido en un éxito rotundo. Han conquistado a compradores tanto nacionales como internacionales, sacando a relucir la calidad de su trabajo y la riqueza de su cultura. Además, su interés y curiosidad por el mundo de la especialidad del café ha impulsado una evolución notable en la calidad de sus productos.



La cosecha de mujeres chingonas está próxima a llegar. ¡Anímate a respaldar estos proyectos de género!

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