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Viaje al origen: Entre la niebla de Oaxaca y el desierto de Guerrero 

Para nosotros, las fronteras entre el campo y otros sectores de la industria no existen. Nos esforzamos para que las conexiones entre estos mundos sean posibles. Es por eso que, desde principios de este año, extendimos la invitación a nuestros clientes y tostadores de Europa y Reino Unido para que se unieran a una aventura con destino a dos orígenes: Huautla de Jiménez, Oaxaca, y Montaña Alta, en Guerrero.


En ambas regiones estamos implementando proyectos de impacto, y nuestro deseo es que ustedes, quienes apoyan estas iniciativas, se conecten de manera más cercana con los productores y productoras, conozcan sus historias, fincas, sistemas de producción y sus contextos sociales, económicos y ambientales Creemos que solo de esta manera se borrarán las brechas entre todos los actores de la industria. 


Jamie Strachan, de Dark Arts Coffee; Haris Gkikas, de Catalyst Coffee; Siala Farani-Tomlin, de Milk Shed Coffee Roasters; Mark Chislett de Method Coffee Roasters y Aissatou Daillo, nuestra directora de ventas en Uk y Europa,  se aventuraron a este viaje en búsqueda de las raíces del café de Guerrero y Oaxaca. A continuación, un resumen de esta expedición que empezó el día 22, y terminó el 29 de abril. 


PRIMERA PARTE 

Envueltos en la neblina


Estábamos ansiosos por descubrir el primer destino. Durante los 266 kilómetros recorridos, los paisajes eran cambiantes, desde los más desérticos hasta los más poblados con sus valles y montañas jurásicas, que a menudo eran borradas por la neblina. 


Después de seis horas de contemplación y microsueños, llegamos a la Sierra de Flores Magón (antes conocida como La Cañada), exactamente al municipio de Huautla de Jiménez, que está ubicado al norte del estado de Oaxaca. En este lugar parece que el tiempo se detiene, y su cotidianidad ofrece las mejores postales de la región. 


El equipo de Oaxaca, conformado por Concepción Ortiz, catadora Qgrader; Osiris Martínez, coordinadora de campo de Oaxaca; Pavel Obed, promotor comunitario; Jennifer Canseco, auxiliar de laboratorio; Moisés Herrera, auxiliar de bodega, y Aissatou Daillo, nuestra directora de ventas de UK y Europa, le dieron una cálida bienvenida a los visitantes. 


No podíamos perder tiempo, así que inmediatamente nos dirigimos a la finca de Maricela Esperón y su familia. La noche empezaba a caer, la neblina era insistente y las secuelas de la reciente lluvia y el frío obligaron a más de uno a abrigarse.


En la casa de Esperón la atmósfera fue familiar. Maricela, su madre, Macaria Dorantes, y su padre,Miguel Esperón, nos recibieron con un bistec y papas en salsa de guajillo; un manjar típico de la región. La productora mazateca nos dio un pequeño tour por su finca para conocer el área de secado, almacenamiento y tostado. Finalmente llegó la hora de compartir una taza de café cosechado por la caficultora.



día 2

Nuestra segunda parada fue la finca de la familia Cervantes Rubio, ubicada en la localidad de Loma Alta, a 54 minutos del centro de Huautla. En su vivienda se concentraron más productores y productoras de la zona que deseaban conocer a los clientes y exponer sus desafíos en la caficultura. Algunos aprovecharon la visita para vender su café; un trabajo logístico que fue liderado por Osiris, Pavel y Moisés, los brazos fuertes del equipo. Finalmente, llegaron los tamales y las aguas de Jamaica y limón que compartimos en la mesa familiar. 



Día 3

Llegó el día de probar los cafés que se producen en la región. Nos trasladamos hasta el laboratorio local que comparte espacio con la bodega de acopio. Allí organizamos una cata para evaluar sensorialmente los lotes de café que han estado contratando los tostadores, conocer la ofertas de la región y participar de las operaciones diarias de la bodega. 


Con esta actividad, finalizamos nuestra estadía en Huautla. 



segunda parte

El Guerrero desconocido


El viaje continuaba, y todos seguíamos a la expectativa de este nuevo origen, una región más conocida por sus economías ilegales, problemas de inseguridad y pobreza que por su producción de café (su participación es del 3,9% a nivel nacional). Sin embargo, nuestra misión de mostrar la otra cara de esta área nos llevó a viajar otros 500 kilómetros (más de 8 horas) hasta la Montaña Alta, en Guerrero. A diferencia de Oaxaca, el paisaje del estado sureño está dominado por la selva caducifolia o seca. 


Nuestro primer destino fue la localidad de Ojo de Agua, donde hace más de siete años comenzó el proyecto de Guerrero bajo el liderazgo de Miguel Guevara, actual director de operaciones de Ensambles Cafés Mexicanos. Algunas productoras del grupo Las Guerreras nos recibieron con un banquete de delicioso pozole, un platillo típico de la región.


Cada tostador tuvo la oportunidad de presentarse, y algunos productores hablaron en su lengua nativa me’phaa para agradecer nuestra visita y bendecir los alimentos. Luego, nos trasladamos a la finca de un productor, donde Miguel nos explicó los cinco sistemas de producción agroforestales utilizados en la caficultura mexicana.


Este año, instalamos un laboratorio móvil en esta comunidad, lo que nos permitió analizar los cafés e identificar los perfiles más atractivos para el mercado. Varios clientes reconocieron el gran potencial que tiene la región en la industria del café de especialidad.



Iliatenco

El municipio de Iliatenco fue otro punto clave en nuestro mapa. Allí se concentran más de 100 productoras y productores aliados. El pozole volvió a ser el protagonista en la mesa, dando paso a una larga conversación con los caficultores. Ellos nos compartieron los desafíos que enfrentan en temas de precios, rentabilidad y rendimientos. La logística estuvo a cargo de Rebeca Oropeza, técnica de campo de Guerrero. Este día culminó con una visita a la cascada Pachili, que significa "Golondrina" en lengua indígena me’phaa, y es el nombre que hemos dado a uno de nuestros lotes de café.



Colombia de Guadalupe

Uno de los cafés que más destacó en la cata se produce en Colombia de Guadalupe, una pequeña localidad de Guerrero. Detrás de este grano están Francisca Mejia Barrera y Gaudencio Carranza, una pareja de productores. 



En esta tierra también se destaca la producción de miel y una variedad de alimentos y especias. Nos tomó más de una hora llegar a la finca familiar, pero valió la pena descubrir formas de producción muy diferentes a las que estamos acostumbrados. Esta finca de 27 hectáreas es una auténtica alacena agrícola, demostrando la importancia de la diversificación en la caficultura.



El final de esta pequeña expedición estuvo marcado por una demostración de diferentes alimentos típicos de la región, preparados por Francisca, mostrando la riqueza culinaria y cultural de la zona.



Nuestro viaje reveló un rostro diferente de Guerrero, donde la caficultura está transformando vidas y ofreciendo nuevas oportunidades.



¡Nos vemos en un próximo viaje!

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