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Café, guardián de los ecosistemas y la biodiversidad en México



La calidad del café mexicano no solo está en la taza, también en sus suelos. 


Continúa leyendo para conocer los sistemas agroforestales en México y lo beneficiosos que son en tiempos de cambio climático.



Las leyes están cambiando


Hoy en día, los bosques y el café de sombra son tesoros valiosos. Son la mejor defensa contra el cambio climático y se están convirtiendo en una ventaja en los mercados modernos, ya que algunos países importadores de café están formulando políticas para prohibir y regular la entrada de productos que promueven la deforestación y la degradación ambiental.


Por ejemplo, la Unión Europea; el mayor importador de café del mundo, ya ha comenzado a tomar medidas. En el 2022, firmó una legislación única en su tipo -el reglamento de deforestación de la UE- para detener la importación de productos básicos que han causado deforestación en el país de origen. La regulación se aplica a siete productos: café, soja, aceite de palma, cacao, caucho, ganadería y madera. Los actores de las cadenas de suministro tendrán que presentar su declaración de diligencia para demostrar que sus productos importados no contribuyeron a la deforestación. Este reglamento entró en vigor a mediados del 2023. 



Cafés cultivados en bosques


A diferencia de muchos países productores que aceleraron su producción de café a expensas de los bosques y destruyeron paisajes vírgenes para convertirlos en plantaciones de monocultivos, la gran mayoría de los cafetaleros(as) mexicanos han seguido cultivando café en sistemas agroforestales nativos que permiten que los cafetos coexistan en armonía con otras plantas y cultivos, contribuyendo a la conservación de suelos y biodiversidad, y promoviendo la soberanía alimentaria en las comunidades.


Monocultivo en Sudamérica


Policultivo en México


El café como sinónimo de conservación ambiental y cultural en México


Si visitas una finca mexicana, es probable que te sientas como si estuvieras en una jungla o en un bosque espeso, donde el café suele crecer junto a cítricos, tomates de árbol, maracuyás, bayas, plátanos, caña de azúcar, maíz, frijoles, calabazas, etc. En México, el café recibe 2 o 3 capas de sombra proveniente de árboles frutales y maderables, que protegen los cafetos de las condiciones adversas.  


Las fincas mexicanas son únicas en términos de biodiversidad, gracias a las comunidades indígenas que tienen un vínculo profundo con la madre naturaleza lo que los lleva a proteger los territorios. 


Un estudio denominado Conservación de la Biodiversidad en los Sistemas Cafetaleros Tradicionales de México, aplicado en 1999, reveló que entre el 60% y el 70% de las áreas cafetaleras en México se encontraban bajo manejo tradicional.



Sistemas tradicionales:


Rústico: El café se cultiva bajo la sombra y el dosel de los árboles originales del bosque. Los suelos son naturalmente ricos y saludables, llenos de su microbiología natural.


Policultivo Tradicional: El café se cultiva bajo el bosque original, con otros tipos de cultivos frutales o maderables. Este sistema imita los ecosistemas naturales al tiempo que optimiza la producción. Los suelos son ricos y saludables.


sistemas modernos:


Monocultivo de sombra: El café se planta con uno o pocos árboles de sombra, generalmente de especies leguminosas, para capturar nitrógeno. La biodiversidad del suelo es limitada y a menudo se requieren insumos artificiales.


Monocultivo de pleno sol: Sistema de intensificación, sin sombra, que requiere de insumos artificiales para alimentar suelos agotados.


Beneficios de los sistemas de producción tradicionales



CALIDAD DE LA TAZA: Los árboles impiden la entrada de luz a las plantaciones, lo que ralentiza la fotosíntesis y el crecimiento de la cereza del café. Esta maduración lenta a menudo se asocia con un grano más denso y un café de mayor calidad, en comparación con el que se cultiva en ambientes de pleno sol.


SALUD DEL SUELO: Una mayor diversidad de plantas proporciona una gama más amplia de nutrientes a los suelos, reduciendo la necesidad de aportes de fertilizantes artificiales. Los cultivos de cobertura y la sombra protegen la capa superior del suelo y los microorganismos prosperan, cumpliendo su función de poner nutrientes a disposición de las raíces y generar un crecimiento saludable y la regeneración de las plantas.


RESILIENCIA: La biodiversidad proporciona resiliencia natural a los ecosistemas frente a desastres naturales y fenómenos meteorológicos extremos. Por ejemplo, la cubierta vegetal permite la retención de agua y será más resistente a las corrientes de aire. Económicamente, una fuente diversa de ingresos resultará un escudo eficaz contra una caída en la producción del cultivo de café.


PROTECCIÓN DE LA FAUNA: La diversidad de árboles y humus proporcionan hábitat para animales, aves, insectos y atraen a los polinizadores. Esta diversidad de fauna permite el control natural de plagas, reduciendo la necesidad de pesticidas, fungicidas o herbicidas.


CAPTURA DE CO2: Los árboles son unidades naturales de captura y almacenamiento de carbono. Muchos estudios muestran la correlación positiva entre la biodiversidad y el almacenamiento de carbono, hasta el punto de que un sistema rico en especies almacena de 2 a 3 veces más carbono que un sistema de monocultivo. Y la huella de CO2 del monocultivo es mayor si se le suma la deforestación provocada por implementar este sistema.


SERVICIOS AMBIENTALES: los bosques y las granjas producen alimentos, pero también muchos servicios valiosos para las personas y el planeta: esto incluye hermosos paisajes, áreas pacíficas para vivir, descansar o hacer ejercicio, aire limpio para respirar, agua limpia para el consumo humano, polinización, etc.


El problema está en la productividad



Los sistemas de producción tradicionales son un gran escudo contra el calentamiento global y proporcionan alimentos y espacios saludables. Sin embargo, también conllevan una serie de desafíos asociados con la rentabilidad y el rendimiento de los cultivos.


Los cultivos expuestos al sol tienden a tener mayores rendimientos que los que reciben sombra, lo que significa que el agricultor que elige preservar su ecosistema y su biodiversidad probablemente gane menos con el café que el agricultor que opta por el monocultivo.


¿Estamos dispuestos a poner un precio a los numerosos servicios ambientales y sociales que aportan los sistemas de producción tradicionales? La calidad de la taza es importante, y por eso a todos nos encanta el café, pero vayamos más allá y observemos el otro valor añadido del grano. 

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